La huella del hombre

Un viaje magnífico

Huelva es la ciudad más antigua de Occidente, como afirman diversos estudios y hechos como el origen fenicio de su nombre: Onos Baal, que significa ‘Fortaleza de Baal’, dios del Sol y el fuego.

Pero mucho antes de que existiera cualquier indicio de lo que hoy es Huelva, en la prehistoria, la actividad era frenética en esta zona. Los vestigios, del Neolítico a la Edad de los Metales, superan los 250 monumentos megalíticos en la provincia, de muy diversa tipología.
Se trata de uno de los legados más significativos e importantes de Huelva. Aunque se reparten por toda la provincia, son especialmente ricas en yacimientos el Andévalo y la Sierra. Algunos de ellos, por su interés y estado de conservación, merece la pena visitarlos.

Ubicado en Trigueros, cerca de la capital onubense, el Dolmen de Soto es uno de los yacimientos mejor conservados de Andalucía. Se trata de un grandioso dolmen del Neolítico compuesto por un sepulcro de 60 metros de diámetro. Presenta un atrio externo abierto previo a una gran galería cubierta de más de 20 metros mirando al este, cuya anchura se va incrementando.
El complejo dolménico Los Gabrieles es un conjunto compuesto por seis dólmenes de galería cubierta, distribuidos en un kilómetro cuadrado de yacimiento megalítico, aunque solo se conserva en buen estado el número 4, dolmen de la Encina, mostrando parte del túmulo y del anillo. Es llamativa la curva en mitad de su acceso.

Favorecido por las excelentes condiciones ambientales, Berrocal cuentan con un destacado patrimonio megalítico, en el que destacan el dolmen del Puerto de los Huertos, el de Mascotejo o El Casullo. En este último, el más antiguo de la provincia (IV milenio a.C.), se halló un ídolo que presentaba atributos femeninos de barro, con pigmentos rojos, conocido como la ‘Venus del Casullo’. El Casullo cuenta con el túmulo, una galería orientada al este y el atrio que albergaba el altar funerario.

Dólmenes y astronomía

Los yacimientos megalíticos tienen una estrecha relación con el cielo y todo lo que pasa en el Universo, especialmente, con la salida de sol. La mayoría se orientan al este, pues los ciclos estacionales estaban relacionados con ceremonias rituales y diversos cultos que se desarrollaban al amanecer.
Un ejemplo es el crómlech de la Pasada del Abad en Rosal de la Frontera o el conjunto El Pozuelo, en Zalamea la Real.
El crómlech es un conjunto de seis menhires, de la Edad de Cobre, de distinta morfología que formaban parte de un antiguo sepulcro. Su relación astronómica es tal que en uno de los megalitos se puede ver un grabado de la constelación de la Osa Mayor.
Por su parte, el del Pozuelo es uno de los yacimientos prehistóricos más destacados de la provincia. Datado en torno al 2.500 a. C. es una gran necrópolis de 16 enterramientos. Junto a él está el Centro de Recepción de Visitantes El Pozuelo.